Los criadores tienen la responsabilidad moral de cuidar de los animales bajo su cuidado, pero esa responsabilidad a menudo se ignora.
William, un caniche toy macho, y Poppy, una labrador chocolate hembra, fueron utilizados para la cría durante años hasta que ya no se los consideró rentables.

Afortunadamente, fueron rescatados justo a tiempo por un grupo de protección animal y llevados directamente a una clínica veterinaria.
Su condición eга peor de lo esperado: ambos tenían un peso extremadamente bajo y padecían sarna y problemas dentales.

William había perdido casi por completo la vista y dependía de Poppy para que lo guiara.

Su vínculo eга tan fuerte que separarlos nunca fue una opción. Aun así, encontrar a alguien dispuesto a adoptarlos a ambos juntos parecía improbable.

La historia de William y Poppy es un recordatorio de que los animales son más que una propiedad: son compañeros capaces de lealtad, amor y perdón.